viernes, 11 de abril de 2014

El tiempo.

Si me conocen sabrán que rara vez tirando a nunca llego tarde. Mi madre decía que era que a mi las cosas (los buses, los trancones, la lluvia) me hacían caso. Pero no, sería chévere más, así como ustedes, yo tampoco controlo esos factores. No tengo fórmulas misteriosas ni poderes heroícos simplente sé calcular REALMENTE los tiempos de desplazamiento.

Respecto al tiempo, hay cuatro tipos de personalidades.

1. Al que le resbala totalmente. Si llegó, si no llegó, si hizo esperar, si le toco esperar, le importa un comino. Tengo serios problemas para socializar con estas personas porque me incomoda profundamente esperar a causa de la desidía del otro.

2. El optimista. (Tipo mi hermana). Sí le interesa llegar y no quiere hacer esperar demasiado PERO estas dos buenas intenciones sucumben a las ganas de que el tiempo y el mundo funcionen como ellos desean. Entonces si ellos quieren -en 30 minutos- ir de un lugar a otro de la ciudad, aún tomarse un café y pasar por un recibo, van a creer que sí es posible y se van a embarcar en el trayecto completo (con su café y su fila) para exasperación de quien si está a la hora apropiada en el punto de la ciudad convenido (yo). También puedo tener dificultades con estas personas, pero las neutralizo haciendo la cita falsamente media hora más temprano.

3. El estrecho. Hace cuentas razonables para llegar a tiempo sólo que hace la cuenta basado en número provenientes del mundo perfecto: o sea, una cuenta que saldrá cierta sí y sólo sí tan pronto pisó la calle le pasó el bus, tuvo todos los semáforos en verde, no encontró tráfico, hacía un parqueadero disponible a un metro de su cita, etc. Pero como el mundo no es perfecto, termina también por llegar tarde (no demasiado) y con excusas lógicas: el bus se demoró en pasar, encontré trancón, no había parqueadero etc. A estos ya me resigné, son la mayoría de la humanidad.

4. El reloj. (yo). Al igual que el estrecho, hago cuentas razonables PERO en vez de utilizar los datos del mundo perfecto, me decanto por el mundo real. El mundo donde tienes que esperar el bus, el tráfico puede ser pesado y pueden existir los percances varios.

Aquí un ejemplo práctico: Trayecto casa de Pi- clase de ballet. Itéms:


(1) Puerta de la casa de Pi- Andén del metro línea azul: 10 minutos
(2) Tiempo de espera del metro azul: entre 0 y 6 minutos
(3) Trayecto de metro (3 estaciones): 7 minutos
(4) Camino de andén de metro azul a andén metro amarillo: 3 minutos
(5) Tiempo de espera del metro amarillo: entre 0 y 6 minutos
(6) Trayecto de metro (1 estación): 2,5 minutos.
(7) Salida metro amarillo- puerta academia ballet: 8 minutos.

El indiferente al tiempo, simplemente no va a tener idea de ninguno de estos números.

El optimista sólo va hacer cuentas de los trayectos de metro y va a pensar que puede llegar en 10 minutos.

El justo va a contar las dos caminadas grandes (1 y 7) más los trayectos de metro. Y va a llegar, en consecuencia, alrededor  de 10 minutos tarde.

Pi va a sumar absolutamente todos los tiempos y para los tiempos de espera de metro va a usar el tiempo máximo posible. Así, para ir a clase de ballet sale de casa con 43 minutos de anticipación. Y pueden estar seguras que, salvo imprevistos mayores, siempre va a llegar a tiempo. (Bueno, le puede pasar llegar entre 5 o 10 minutos antes).

Para los que quieren usar el tiempo Pi, también se recomienda que si se va a lugares por primera vez, sumar más 10 minutos para encontrarlos y si es algo MUY muy importante a lo que no se debe llegar tarde, dar un 15% de tiempo extra (del total) por si acaso hay un grandes imprevisto.




2 comentarios:

P. dijo...

Una amiga con quien comparto este punto de vista que tienes aquí me dijo esta frase que a su vez vió en la UPME: "la repetida impuntualidad no es nada distinto a un profundo irrespeto por los demás!"... Justamente ahora lidio con una persona tipo 1, y no la soporto, la soporto menos porque su impuntualidad tiene que ver con el trabajo y eso me parece aún peor. Me gustó este post!

Pi dijo...

uy! afortunadamente no me ha tocado trabajar con nadie del tipo 1. Tengo una querida amiga de este genero pero entonces nunca hago citas con ellas, nuestros encuentros son "caigo en tu casa por la tarde" y "cae acá cuando estés lista". Así nos evitamos roces; cuando se trabaja con uno así realmente no sabría otra solución que hacerlo todo yo :P