Mi cuerpo desnudo y yo tenemos una larga historia. Sí, mis padres no se andaban con cuentos y aún no existía la paranoia actual hacia la pornografía infantil, así que yo anduve libre, feliz y desnuda por el mundo (leáse la piscina) hasta eso de los cuatro años.
Sin embargo, los hechos combinados de criarme en Bogotá -tierra fría de altas montañas-, la tendencia a los problemas respiratorios y padres sobreprotectores, conllevó a mi total y absoluto cubrimiento bajo capas ingentes de ropa por parte de mis padres quienes, con toda su buena voluntad, diariamente me vestían con:
- Una camiseta blanca, de algodón, denominada "de esqueleto" (o sea, sin mangas). (Marca Santana)
- Otra camiseta blanca, de algodón encima de la "de esqueleto" pero esta vez con mangas.
- La camisa de franela del uniforme del colegio. (amarilla)
- La jardinera de paño. (escocesa verde).
- El saco de lana del uniforme del colegio.
- y, tan pronto estuvo a disposición, la chaqueta doble faz con relleno intermedio del colegio.
Sip! 6 prendas de vestir sobre mi ausente pecho desnudo.
Hacia los 10 años, harta de sufrir calores (se pueden imaginar un niño corriendo bajo el sol del medio día con esa cantidad de ropa?), hacía trampa, me vestía a escondidas y ocultaba la camiseta de esqueleto en algún rincón.
Pero, si a nuestros padres no les cuajó la paranoia de las fotos de sus retoños desnudos, sí les cuajó otra, y bien al fondo: la paranoia del pie descalzo!: que si es malo para los riñones, que si te salen juanetes, que si se te pegan los hongos, que si te da gripa, que si te da neumonía, que si reumatismo.
Pero es que yo siempre he sido de tendencia calenturienta! y además, sostengo una profunda incomodidad hacia los calcetines y los zapatos... y, desde que tengo memoria, mi primer acto al llegar a mi casa es despojarme de medias y calzado. Me gusta andar descalza, aunque me entierre objetos varios y llegue a la noche con los pies negros -acá cabría una anotación de como, en mi época de diseñadora de modas, el piso de mi cuarto era un campo minado de agujas y alfileres- ... ayy, pero con lo que les gusta mis pies desnudos sentir el piso! moverse sin limitaciones externas!
pero resulta que mi padre "le da úlcera" verme con los pies descalzos y, aún hoy, a mis 26 años, no sin dejar de augurarme alguna de las catástrofes enunciadas, me envía a calzarme . Afortunadamente, mi chica, que si bien no es fan de mi hábito, me permite ejercerlo sin resquemor alguno bajo la única condición de lavarme los pies negros antes de entrar a la cama.
Me desvié con los pies, volvamos a la ropa!. Superada la etapa de esconder las prendas inutilizadas de mis padres, llegó la libertad total. Mis brazos, libres de camisetas manga larga, conocieron la luz del sol. Pero, también llegó el desarrollo de mis características femeninas (que mucho mucho no se desarrollaron) así que la camiseta de esqueleto fue remplazada por un acostumbrador -extremadamente parecido a mis sostenes actuales- y debajo de la falda no podía faltar el bicicletero.
... y que también vino con una exacerbación del pudor nunca antes vivida. Equilibrios, maromas, posturas dignas de un contorsionista! todo valía con tal de ocultar el cuerpo desnudo al mundo que te rodeaba (puede que llegaras incluso al extremo de taparlo de tu madre). ja! pero a quien no quiere sopa se le dan dos platos! y, a los 13 años, época de máximo pudor, accidentalmente mi torso se vio desnudo, en vivo y en directo, ante un público de 1000 personas.
Tras el suceso, envuelta en los gritos histéricos de mis compañeras de ballet, quienestraumatizadas por lo sucedido, aseguraban y recontraaseguraban la integridad de su vestuario, descubrí que en realidad no era para tanto y seguí tranquila por el mundo.
Además, la preponderante mente práctica que habita en mi, finalmente triunfó. Joder! que -en presentaciones con el grupo de danza- las veces que nos teníamos que cambiar en el mismo camerino los niños y las niñas era más que las oportunidades en que teníamos camerinos separados! Tanta maroma y equilibrio no hacía sino dificultar la vida. Así que, mediado ese entrenamiento, aprendí a cambiarme de ropa en cualquier esquina.
Ya en este punto, qué tanto pudor me podía quedar?. Recuerdo con gracia la vez que alguna amiga se llevó un golpe en la cabeza tras salir huyendo torpemente de su cuarto porque yo no tuve la "delicadeza" de irme al baño a cambiarme el sostén y me limité a darle la espalda.
Pero tenía una traba, no lograba dormir desnuda.. la ausencia de prendas en mi cuerpo me hacía sentir vulnerable. Sin embargo, con los años también llegó el sexo, y conocí la memorable sensación de la desnudez en compañía y aún no me explicó por qué, algunas, en vez de quedarse así tranquilitas, van y revolujan todo hasta encontrar sus bragas y vuelven ahí sí a dormir.
También, que alguien me explique, si ya follaste con alguien, por qué se mantiene el pudor? por qué te parapetas tras una sábana para vestirte cuando ya todo fue visto?.
volviendo a mi, al final le fui cogiendo al gustillo a eso de andar libre de ropas -en tanto el clima lo permitiera-, y, ahora que llegó el verano, con el perdón del mundo -y de los vecinos asomados en el momento equivocado-, prenda que me de calor, prenda expulsada. he dicho.
6 comentarios:
Anoche muy tarde vimos un capítulo de Tabú sobre el nudismo.
El nudismo me va.
Adoro la desnudez. Dormida y desnuda, follada y desnuda, en el mar y desnuda, en casa y desnuda, en la azotea y desnuda... Y si es imposible por el-qué-dirán (otros), queda el último reducto de los pies: desnudos sobre cálida madera, sobre el frío mármol, sobre la hierba reconfortante, en alto bien a la vista.
Obsesión: cuanta menos ropa, mejor!
(¿Yotradeesasfrasestanbellas?)
Bueno a mi también me encanta andar medio desnuda por mi casa, pero Y siempre me anda diciendo que los vecinos y que no sé que más.
Me hiciste recordar, que hace como un año, en una convención del trabajo en Melgar, se me bajo la parte de arriba del bikini y expuse mis senos a casi 400 personas de mi oficina. Sobreviví y me hice la pendeja :)
bah! qué importan los vecinos? seguro que a la primera vez te miran (y seguro hacen un comentario) a la quinta, ya haces parte del paisaje!!!
jejeje... me has hecho reír con lo de Melgar... me hiciste acordar de mi bikini homemade que hizo las delicias de vosotras en nuestro paseo a melgar... pezones color caramelo. M-E-M-O-R-A-B-L-E
Besooo
jajajajaja, las cosas que se viven en Melgar :)
jejejejejejejeje, bueno depronto los compañeros de patin se reunieron a dibujar sus pezones, je.
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