martes, 14 de junio de 2011

Hace seis meses el padre de Raquel nos (le) regaló un sistema de sonido; podría narrar los dos meses que nos (le) llevó escogerlo pero no, esto no iba por ahí. Al final, la compra fue esta (por si alguien está pensando en comprar algo similar, se hace la respectiva recomendación). El caso es que este aparatico, además de otras maravillas, consigue sintonizar emisoras así que ayer, tras buscar en internet un listado de las emisoras sintonizables en Lisboa, nos dimos a la tarea de seleccionar algunas.

Por supuesto, TODAS eran desconocidas para mí, tenían categorías como "adulto contemporáneo" o "alternativa" (alternativa a qué?). Al final, por puro chisme coloqué una "étnica" otra "africana", la "alternativa" esa y jugué algunas seguras (jazz y clásica) ahh, y por supuesto, como estamos en Portugal "Radio Amalia" dedicada en exclusiva al fado.

La actividad anterior me llevó a pensar que llevo años (literalmente) escuchando la misma música, así que bueno, un poco de emisora podría llevarme a buenos descubrimientos - hipótesis-.

Y seguí procrastinando (un artículo sobre la etimología de la palabra procrastinación acá, según el cuál la acepción con la que acabo de usar la palabra no es del todo correcta) y terminé en elaborar la historia de mi vida con las emisoras:

Primero, la única real época de amor por la radio: Colorín Coloradio. La escuchábamos TODO el día con mi hermana (lo que incluía hasta los ejercicios matinales que pasaban) y pasamos horas esperando que pasaran alguna canción que nos gustara para darle click al botón rojo de la grabadora con casetera y así poder reproducir a nuestro antojo nuestras músicas favoritas. (nuestra afición era tal que debajo de mi cama hay una caja con alrededor de 30 casetes grabados de canciones infantiles).

Era un amor genuino, al punto que, como proyecto vacacional, mi hermana y yo creamos una emisora al imagen y semejanza de Colorín Coloradio (aún quedan dos casetes muy simpáticos de escuchar de aquella experiencia).

Después, aún con corta edad para ello, pero influenciada por mi hermana y dos únicas primas (todas mayores que yo), salté de Colorín para La Mega. Se convirtió en nuestro despertador (mi madre nos regaló uno de esos radio despertador "de cubo" Sony) y todos los días, a las seis de la mañana, después del himno nacional sonaba "El auto rojo" de Vilma Palma de Vampiros. (aún me parece gracioso que pusieran la misma canción todos los días a la misma hora).

A partir de ese momento, digamos que, en gusto musical, fui llevada por mi hermana -salvo la deshonrosa excepción de Laura Paussini- escuchaba y me "gustaba" lo que ella pusiera que era, básicamente, lo que todos escuchábamos en aquella época: Maná, Vilma Palma, Soda Stéreo, Enanitos Verdes, Shakira. Luego mi hermana creció un poco y me llevó a escuchar Nirvana y Def Leppard... yo escuchaba y hasta aprendía las letras, pero en realidad, pocas eran las veces en que era yo quien ponía música y me la podían cambiar de un día para el otro sin mayores incomodidades (salvo la desastrosa época de compra del CD doble de Diomedes Diaz por parte de mi hermana).

Sin embargo, a eso de los 13 años me di cuenta que, los tres años que me separan de mi hermana, eran relevantes en relación con la música y lo que mis compañeros escuchaban era Fabulosos Cadillacs y Molotov . Así que, hice ruptura con la música fraternal, y, en gesto por lograr un mayor acoplaje social (que no era mucho el que tuviera que digamos), acepté su música como la mía. Pero en realidad, se dio el fenómeno que aún hoy mantengo, puedo escuchar, bailar y hasta disfrutar casi que cualquier cosa pero, cuando llego a casa, el chip cambia. (para la muestra, el éxito de las fiestas de Santo Antonio) y, mi verdadero amor era "la balada americana de los 70´s " (también caí bajo y duré escuchando "El Gallo" de Radioactiva unas vacaciones completas).

Afortunadamente, evolucioné, y aunque siguiera pasando mis fiestas y reuniones con Bob Marley y Sui Generis -por acá ya tenía 17 y estaba en época fogatera- me di cuenta que lo que pasaban en las emisoras realmente no me gustaba y, a partir de esa época -hasta el sol del día-, corté con ellas.

Y fue hasta este momento que en realidad comencé a hacerme algo parecido a un "gusto musical" (porque mi fácil tolerancia a todo ciertamente no lo era); mientras escribo me doy cuenta que, el descubrimiento de la música, vino también con conocer (por fin!!!) personas más acordes con mis gustos e intereses y empecé a conocer música que mi hermana tituló "esas músicas raras que escucha Pilar".. en realidad trip- hop, electro-tango y electro-pop (músicas llenas de guiones!).

Y bueno, después de un tiempo de "exclusividad" (y de desprecio por "lo comercial") acepté mis orígenes y empecé a mezclar mis músicas "raras" con el pop más comercial (creo que también se debe a la superación de la época pseudo-intelectualoide y entender que gustar de Madonna o ver series gringas no te hace menos inteligente).

Pero mi "problema" viene a ser básicamente el mismo: en música, soy poco dada a la exploración y mucho a la rutina (situación que no obsta para tener una biblioteca de música de dimensiones considerables), duro años y años, explotando los mismos grupos hasta que un alma caritativa me presenta algunos nuevos -de los cuales descargaré toda la discografía- y comienzar a machacarlos. Además he de aclarar que, usualmente, lo que me gusta, me gusta de ahí para adelante entonces, son como las modas, siempre, en uno u otro momento, lo que ya me gustó, vuelve.

Y aquí es dónde vuelvo a las emisoras, hoy, decidida a ampliar mis horizontes musicales, puse la radio pero es que, sencillamente, no puedo con ella, no puedo con la publicidad, no puedo con las voces "sexys" o "intelectuales" -según el caso- que presentan las canciones, no puedo con las noticias que pasan al medio día, ni puedo con los ruiditos de sintonización que de vez en cuando se cuelan.

Así que, no, experimento fallido. Seguiré con Gardel, Lady Gaga, Regina Spektor, Coco Rosie y Beethoveen (los chicos del momento) hasta que, de nuevo, alguien (ustedes?) me recomiende nuevas músicas,


Pi.

2 comentarios:

Luna Roi dijo...

Escucharía: Tom Waits -con paciencia-, la joven portuguesa del momento Amalia Rodrigues (la tiendita muy cerca del elevador de Eiffel, enfrente un poquito a la derecha), allí al otro joven José Afonso, claro, a Bob Dylan recién cumplidos los 70, me gusta de España la chiquita Russian Red, otra chiquita que se llama Emmy the Great (las dos últimas deben ser más jóvenes), adoraré siempre Mozart y Bach (oiste la primera que hizo Glenn Gould de las Variaciones Goldberg? Delicioso).

Beso, feota mía

Lu

Josefa dijo...

noooo.... esperaba al final de este post la recomendación de una emisora portuguesa para escuchar on line :\