jueves, 17 de marzo de 2011

En Lisboa hay un río, es el río Tejo y es muy, pero muy lindo. Mi casa queda a unos diez minutos (en subida) de la rivera del río y, desde las ventanas de arriba se alcanza a ver. A causa del río hay muchas gaviotas y dado, la relativa corta distancia de mi casa al río, es usual que las gaviotas lleguen hasta nuestro techo.

Así, de tanto en tanto, un bicho de esos se monta una parranda encima de nuestras cabezas al punto de llegar a despertarnos. La mañana de ayer sucedió un evento de esos y el resultado fue que yo soñé que estaba en una obra de teatro y que mi papel era imitar una gallina (...).

Luego, hoy nos levantamos y de nuevo el barullo (esta vez en la sala de la casa), y desayunamos, y seguía el barullo, y Raquel se fue a trabajar, y barullo, y cinco horas más tarde, y sigue el ruido (aumentado con el escalofriante sonido de pasos sobre el tejado).

Mi mente sólo podía imaginar dos hipótesis: i) se están montando un nido en nuestro tejado o ii) un bicho se quedó atrapado en una teja y no logra salir. Ninguna de las dos me agradaba a decir verdad.

Desesperada decidí que tenía que ver qué diantres estaba pasando (!) así que, en un ataque de prudencia, en vez de subirme directamente al techo (me disuadió la posibilidad de que uno de esos bichos saliera volando intempestivamente, me asustara y me hiciera caer), me armé de cinta pegante, un palo de escoba y até mi cámara de fotos a la punta del palo y, a grabar.

y no hay nada!!! no hay nada sobre nuestro tejado!!... pero los ruidos no cesan y cada vez son más presentes!!.

tengo miedo y ganas de irme a estudiar a otra parte... pero no, no voy a dejar que mi casa sea tomada. he dicho.

2 comentarios:

Y. dijo...

En castellano se llama Tajo, no sabía que en portugués era Tejo, cuánta incultura manejo!

Josefa dijo...

no sé si en esas latitudes existen pero la descripción coincide con los chimbilacos... murciégalos que viven en el espacio que queda entre el techo y las tejas, son muy torpes y medio ciegos y andan dando tumbos... yo los conocí en tierra selvática