martes, 15 de marzo de 2011

Mi cerebro ha cogido (o le he dejado coger) una maña espantosa: se niega a trabajar decentemente sin la presión suficiente. Así, pasé semanas pensando (e intentando) una coreografía sin lograr más de 30 segundos y sólo -oígase bien- 24 horas antes de la presentación le da por fluir.. y entonces qué pasa? qué llego a la presentación todavía en fase en memorización, que la interpretación se queda por el camino y, para tratar de arreglar, la titulo como "Laboratorio". Al final todos concordaron que la idea era muy buena pero que al resultado le faltaba y yo estoy totalmente de acuerdo.

No me gusta hacer las cosas así.. tampoco soy de las que tiene una semana antes listas las cosas, pero esto ya me parece excesivo además que me ha costado más de un par de noches de sueño (que es lo menos grave) y llegar pensando que voy "a la de Dios" porque no tuve tiempo de probar y perfeccionar el producto final.

Ahora estoy en otra encrucijada. Comencemos por un poco de historia: En el transcurso de mi vida (que tampoco es así tan largo jeje) el trabajo me ha encontrado más de lo que yo lo he buscado a él e, importante (!), me encuentra cuando realmente lo necesito, no antes. (nunca en esa fase de "debería buscar trabajo... seee").

Pues bien desde que llegué a Portugal (ya ha cuatro meses) tengo en la cabeza el "debería buscar trabajo" pero dado que mi cajón de ahorros aún estaba gordito y tenía unas buenas excusas (debo hacer todo el papeleo burocrático, aprender un poco más de portugués, entregas finales de la universidad, etc) "he buscado trabajo" pero así sin muchas ganas. Ahora el cajón de ahorros empieza a verse más magro, y la idea me persigue un poco PERO resulta que mi familia (mi madre, mi padre y mi hermana) llegan el otro mes.. lo que significa que van a viajar por Europa y que mi madre se va a quedar un mes en Lisboa para estar conmigo por lo que, trabajar, sería un ralle total. Entonces a mi mente Zen le da por pensar que seguro voy a encontrar trabajo cuando realmente lo necesite (o sea, cuando se hayan acabado los ahorros) y, que hasta el momento, dada mi falta de actitud (agravada por el asunto de mi familia) va impedir que encuentre trabajo.

Yo estaría muy tranquilita con mi pensamiento Zen, pero las voces realistas - casi trágicas- me agobian: que la tasa de desempleo, que eres extranjera, que tienes acento... mejor dicho, que encontrar trabajo va a ser cualquier cosa menos fácil y más me valdría comenzar ya (que esperar a verme sin tener con qué pagar el alquiler). No se olvidan tampoco de recordarme que si pienso así - tan tranquilamente- es porque nunca he tenido que valérmelas por mi cuenta, que soy una niñita mimada, etc.

y no sé yo, creo en mis presentimientos y en mi manera de ver la vida o le hago caso a los realistas?.

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