Quizás me vuelva a mudar para este blog. Wordpress nunca me terminó de convencer y para el poco uso que le doy al blog no compensa utilizar espacio en el hosting del bu... además, como me podría traer mi exageradamente largo nombre de dominio pues... es la mejor opción.
Claro que me da pereza infinita hacer el trasteo, poner acá todo lo que alcancé a poner allá (si no, capaz que se pierde). También me gustaban mis categorías, aunque creo que, pasados tantos años desde mi primer blog, seguro que blogger ya ofrece funciones que permitan cualquier organización similar.
También tendría que mudar algunas cosas de la portada... pues tantos años no pasan en vano, las perspectivas mudan y la propia percepción también. Así mismo, los hechos se imponen. Por ejemplo, ya no tiene sentido hablar de "historias de amores y desamores" pues por todos es sabido que ahora ya no tengo de esas historias, sólo tengo una, ininterrumpida y tan arreglada que poco hay para hablar de ella (el drama lectoras, el drama es lo que da material para escribir, no la sabrosa tranquilidad).
Tampoco me identifico mucho con aquello de "la dosis no siempre justa de locura" porque, si bien estoy un poco alejada de los estándares de normalidad, de hecho, soy una persona bastante equilibrada que paga cumplidamente sus impuestos. Algunas exentricidades, sí, pero nada que amenace mi funcionalidad (en los términos en que yo la dicto). Creo que eso de sentirse un poco loca era un deseo medio adolescente.
Por otra parte, quizás uno de los grandes logros de los últimos años es asumir que la perfección (en términos absolutos) ni existe ni es deseable y ya no me martiriza desafinar, tener panza o no poder poner mi pierna a 180 impecables grados. Sigo trabajando para ello, con ahínco pero con calma. (si ven que al final sí era equilibrada?). Entonces creo que me va a tocar buscarme otras frases nuevas.
No sé si vuelva a la escritura periódica, pero no quiero abandonar, es bello tener un registro del camino.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario