Mi equipaje era bastante lógico: la ropa que REALMENTE usaba, un apero de productos de aseo, aparatos electrónicos, algunos recuerdos y mi violín. Así de pura consentida sólo me traje a Gingy (ni más faltaba que hasta pasaporte con visa tenía) y mi saco-pijama-roto-feo-y-motoso.
De no razonable, lo único que venía era una hamaca tamaño familiar. Me explico: TODA mi vida quise tener una hamaca en mi cuarto pero mi padre, con la neurosis que le caracteriza, prohibía hacer agujeros en las paredes.. entonces, una hamaca, paila! En consecuencia, ahora que iba a cambiar de casa, pues quería una hamaca y punto.
No pocos criticaron mi hamaca por la cantidad ingente de espacio que ocupaba en mi maleta (como un tercio) y me preguntaron que para qué llevaba eso y que si no era preciso -más bien- utilizar el espacio para otras cosas... bueno, pues yo me empeciné, y al final la hamaca cruzó el océano conmigo.
Sin embargo, para mi desgracia, mi mujer es de las que opina como mi padre (razonable en tanto vivimos en arriendo) y -pasado- un año mi hamaca seguía doblada en un rincón... hasta que ayer, en un momento de lucidez, mi mujer ideó una manera de colgar mi hamaca que, aunque implicaba atravesarla del balcón a mi estudio, era viable (bajo la sola condición que la descolgara cuando no la estuviera usando).
Contentísima, hoy me dirigí hacia una tienda de productos para barcos (por cierto interesantísima) y, tras explicarle al vendedor que necesitaba una cuerda que soportara mi peso para colgar una tela en la cual me iba a acostar y balancear -hamaca- adquirí seis metros de cuerda blanca con 3 toneladas de resistencia. Luego, acordándome la provisionalidad del posicionamiento de mi hamaca- compré un gancho (?) como de esos donde cuelgan los bacalaos por la boca pero en un tamaño proporcional -o como un signo de interrogación cerrado si se quiere-.
Después me asaltó una preocupación -cómo iba anudar la hamaca? De nudos, sólo se uno y además no muy exitosamente: el de los zapatos. Bastarían muchos nudos de zapato para mantener mi hamaca segura? -en un intento de compensar con cantidad la falta de habilidad-; también pensé en googlear "nudos seguros para hamacas" pero, luego, en la tienda de barcos pensé, quien mejor que un marinero para enseñarme a hacer un nudo correcto? Así que, ni corta ni perezosa, le pregunté. Además de reírse, al final terminó enseñándome a hacer mi nudo (que, en realidad, más que un nudo, es deshacer un poco de la cuerda y trenzarla de nuevo en sí misma) FANTÁSTICO! no sé de aquí en adelante en qué más me servirá este conocimiento pero tengo la sensación que me va a ser utilísimo.
Entonces, feliz y con nuevos conocimientos adquiridos, me vine a casa a instalar tan codiciada hamaca....
.... y resulta que uno de los agarres que creíamos seguro sólo está superficialmente incrustado en un marco de madera y crujió con vistas al rompimiento sólo con la fuerza de mi brazo (que no es así mucha por lo demás). Así que, sigo sin hamaca.
Snif.
Pd: Igual me tomé una foto ultra flash en la hamaca. Nótese: i) la ropa dominguera, ii) que dejé tan larga la hamaca que en realidad mi trasero está tocando el suelo y iii) lo "pequeña" de la hamaca.
Profundamente afligida,
Pi.
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