miércoles, 27 de julio de 2011

Anécdotas familiares.

No tengo muy claro qué fue lo que nos metieron en la cabeza mis padres pero, tanto mi hermana como yo, sufrimos algo que podría llamarse genéricamente "inseguridad inicial" y específicamente "ignorancia (o desconfianza) frente a las propias habilidades".

Un primer y claro ejemplo es la gran descompostura que tuvo mi hermana antes de iniciar transición (sí, cuatro años de edad) en la cual, según cuenta mi madre, estuvo sin apetito toda la semana anterior, preocupada, pensativa y, ante la pregunta de cuál era la causa de su congoja, respondía que tenía miedo de no ser capaz de aprender a leer. Por supuesto, al muy muy corto tiempo se enfrascó en la lectura de "El libro de los gnomos" (su primer libro) y ostentaba el título de la más aventajada de la clase.

y así con aprender a sumar,
y a restar,
y a los fraccionarios,

(...)

Luego, le llegó un gran momento: los exámenes de admisión para entrar al colegio de bachillerato; del primero salió llorando a lágrima viva, anunciando que NO iba a pasar que le habían faltado cinco preguntas por contestar y que no estaba segura de otras dos. Una semana más tarde, el colegio llamó anunciando que había hecho el mejor examen de admisión y ofreciendo una beca.

(...)

mis ejemplos no son tan espectaculares, pero por ahí también va la cosa. los que por ahí estuvieron, les tocó aguantar mi "gran crisis de ignorancia" de comienzo de maestría, lágrimas, dudas, auto-desprecio y demás pasó por acá, y bueno, ahora... ahora me va muy bien :)

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