En un arranque de poética post-moderna (o lo que quieran) escucho las Suites para Cello Solo de Bach mientras tiendo la ropa. Una sarabanda para los calcetines, y el preludio para las bragas. Por cierto, sorprende ver que las dos terceras partes de nuestra colada se componga de bragas y calcetines; parecieran reproducirse!. Pocos pantalones salen por ahí y bueno, algunas camisetas de algodón. Creo que el quid de asunto está en que, lo acepto, no tengo inconveniente alguno en ponerme una camiseta más de una vez sin pasarla por la lavadora (y más estos días de invierno). Un olisqueo rápido y se aprueba la segunda postura... ni qué decir de los pantalones, "hasta que se paren solos" -decía un amigo por ahí-.
Mi mujer definitivamente para este asunto de la ropa es muy práctica, de entrada todo lo interno es de ese material elástico prolinosequé que se seca en un plis plas, por el contrario yo, fanática de gef (sus colores y precios) estoy llena de bragas y sostenes de pesado algodón que, por más que lo cuelgue al aire, al pseudo-sol, al frio, nunca terminan de parecer secos.
Algo similar sucede con los calcetines, los míos gruesos y hasta la rodilla, los de ella, normaloides... creo que la culpa de la ropa mojada la tiene esa gran mentira que es el sol de invierno. Mucho tilín, tilín y nada de paleta (se podría decir) mucho brillo pero de calentamiento y secamiento, nanai. Pese a que lleve gafas de sol, llevo guantes, gorro, bufanda doble paca, camiseta, saco, chaqueta. Me quejo, es contradictorio!... y la ropa, dos días oreándose y sigue tan mojada como el día que la colgué (y no, no llovió en el interregno)... es la humedad, de razón que acá proliferan los deshumificadores de aire, dizque en Europa y cual selva amázonica las hojas quedan rizadas por la humedad.
Me voy a hacer el almuerzo (pasta con champignones blancos y portobellos en salsa de tres quesos),
Pi Stuart.
4 comentarios:
jaajajajajaaj bueno aun estás a tiempo a que papa noel te traiga muchas bragas nuevas y livianas
besis
Sabes? Esta noche mi chica me llevará a un restaurante portugués aquí en París. Me acordé de tí.
Y... escúchate las Goldberg de Bach interpretadas por Glenn Gould (segunda versión, o sea, año 1981; no la de 1955). Alucinarás. Para quitarte las bragas, no para tenderlas...
"Esa gran mentira que es el sol de invierno" me parece lo mejor que he leido esta semana en internet. Lo apunto.
Abrazos
Frío?
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