martes, 14 de diciembre de 2010

El domingo, tras lograr cruzar el maremango de botellas y vasos plásticos que cubría la puerta de entrada a nuestro edificio (os he contado que tengo un bar a cada lado de la puerta y otros dos enfrente?), nos aventuramos a las calles de barrio alto en búsqueda de un tesoro: una panadería.

Dos empinadas calles más arriba la hemos encontrado y cambió nuestras vidas y nuestra rutina. Ahora, mientras Raquel se acicala para empezar el día y realiza los preparativos para el desayuno, yo, en pseudo-pinta de deportista trotador (que en realidad es mi pijama) y en desafío a la neblina mañanera, armada con monedas, salgo a por pan fresco.

... y no logro decidirme... pan de chocolate para la merienda y redondo para el desayuno?; un gigantón?, de aquellos cuadraditos? será que probamos las galletitas amarillas a rayas?.

Hoy me traje un gigantón que aún expelía calor... uhu!!... y es que, además de los obvios beneficios al paladar, beneficia el timing descoordinado de nosotras dos: yo soy de las que demora un montón en tener cualquier otra idea diferente a "seguir durmiendo" así que, cuando me despierto, sólo sigo pensando en almohadas y cobijas; Raquel, por el contrario -y al igual que la mayoría de la humanidad-, despierta planeando qué va a desayunar (digo yo) por lo que su primera intención tras salir de la cama es desayunar (mientras que yo todavía estoy soñando por volver a ella)... entonces, la nueva rutina del pan le da tiempo a mi mente para salirse de la cama y comenzar a tener hambre (además del significativo estímulo al apetito que es entrar en ese lugar) y así, empato mis impulsos con los de Raquel.

... y también es bueno haberme ganado el puesto de la que va por el pan (que, ahora que lo pienso, no sé en qué negociación me lo gané) porque los cuatro pisos a bajar, las dos calles empinadas a subir, las dos calles empinadas a bajar y los cuatro pisos a subir algo combatirán las engordadoras consecuencias de ese caliente y fresco pan que llevo en la mano. Amén.

3 comentarios:

Y. dijo...

Ohh vives en barrio alto....me encanta...ahí estuve yo :P

anattolia dijo...

Teeee quieeee-rooooo

¿Sabe igual el pan en Portugal?
jiji

Pi dijo...

mmm... creo que hasta está mejor (sobre todo desde que compré un trozo gigante de queso camembert)!

El "cuadradito" queda magnifico después de tostado... y el de chocolate, bueno, ya te imaginarás, es ddeli. (pero extrano las arepas!!)


Te quiero también.