bueno, soñar que se ganan veinte millones de pesos jugando, no está nada mal... pensar además -iupiii así no tengo que trabajar otro rato, está muy real... la parte que no comprendo es que la llegada a casa se convierta en atravesar un páramo con una laguna preciosa... descalza, porque los tacones no sirven para esos despropósitos.
3 comentarios:
A don Sigmund, al tal Freud, querría vérmelo delante para desentrañar sueños, obsesiones y pesadillas. Tipo listo, que dio cuatro normas generales y lo que le complicaba dijo que era trauma sexual.
Qué sueños, a veces, sí...
(¿qué te pasa, mona, estos derniers temps?)
bueno... si todo lo que complica es trauma sexual... estoy llena de ellos!!!
no sé... diría que ando excesivamente yo... caminando por los límites.
Besos bella, cómo sigue tu regreso?
Tengo, se ve, un trauma sexual por cada dedo de la mano. Por lo menos. Y no hay un segundo de mi vida sin sentimiento de culpa.
El regreso está muy regreso, muy aún en el pasillo sin pasar al salón. Pesa como el plomo, tiene la densidad del mercurio, tengo aún media maleta sin vaciar y el petate de Barcelona sin abrir. Y ya voy pensando en lo que pondré para el frío de NY en diciembre... Y soñando mucho, mucho (pero no puedo decirte que sueño contigo, porque no se si te distingo bien).
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