martes, 1 de noviembre de 2011

Entretanto


"Escribo desde la fealdad, y para las feas, las viejas, las camioneras, las frígidas, las mal folladas, las infollables, las histéricas, las taradas, todas las excluidas del gran mercado de la buena chica. Y empiezo por aquí para que las cosas queden claras: no me disculpo de nada, ni vengo a quejarme. No cambiaría mi lugar por ningún otro, porque ser Virginie Despentes me parece un asunto más interesante que ningún otro." Teoría King Kong, Virginie Despentes.




Andaba discutiendo un poco sobre inmigración y xenofobia y esas cosas todas. Yo exponía mi punto de vista el cual, básicamente, puede resumirse maravillosamente -como sólo los refranes saben hacer- en "En Roma lo que los romanos hacen".

Por ejemplo, me parece importantísimo intentar -cuando menos- aprender el idioma del país donde resides; el inmigrante que lleva millones de años en otro país y no sabe    -razonablemente- el idioma, suele merecer mis críticas. Sin embargo, igualmente criticable me parece el inmigrante que olvida su idioma de origen.

Es un poco mantener el equilibrio entre el lugar a donde llegas y el lugar de donde vienes sin perder ninguno de los dos. Si voy España no arranco a hablar en españolete ficti pero sí voy a intentar neutralizar un poco mi lenguaje de forma que sea comprendido por cualquier hispanoparlante.

Mi contrargumentante (española) me hablaba de su vecino costarricense que levantaba la casa a punta de bachata todo el bendito día a quien ella, pese a detestar su costumbre, lo dejaba hacer, porque entendía tan fastidioso hábito como parte de su cultura y no veía a cuenta de qué su vecino debía renunciar a ella.

Yo le dije que eso no tenía que ver nada con nacionalidades sino con educación, fuera de donde fuere el susodicho vecino, su música a todo volumen me jodía y mi problema sería ahí con la intensidad de su música y no con su nacionalidad (que no me mezclara peras con manzanas). Que mi voto sería siempre por respetar nuestros espacios individuales, aceptar que no todos somos amigos y que resulta "natural" que busquemos compañía con quienes compartimos cosas en común.

y me respondieron que para mi era muy fácil verlo así porque, simplemente, yo, hacia parte de esa cultura "predominante", cortés, con espacios individuales y educación académica (y hasta blanca si se quiere).


y bueno, me dejaron pensando.