Yo de patriotismo así no tengo mucho. No sé por qué, si mis padres son orgullosos colombianos, o, quizá, por eso mismo. A mi lo que me pasa es que no entiendo muy bien que eso de ser colombiano, nunca me he sentido muy incluída. A ver, mirando cosas tontas: no me gusta el vallenato, soy blanca como fantasma y las mazmorras (y todas las sopas colombianísimas -salvo ajiaco-) tampoco me gustan.
Pero creo que va más allá de eso (tiene que ser, no?). Creo que una gran parte de mi escasa colombianidad se me fue -o le cambié de nombre- cuando lo colombiano comenzó a ser sinónimo de costeño. Vamos! cuando el sombrero voltia´o, la cumbia y el vallenato se volvieron símbolos únicos de colombiano y, para el resto de regiones, que entre el diablo y escoja. Creo que eso me molestó enormemente quizá porque, precisamente, de las cosas que más me gustan del país, es la increíble variedad de regiones. De hecho, cada que me preguntan por mi país, si hay tiempo e interés, explico cómo tenemos tres cordilleras, una selva, dos mares y aún alcanza para un pequeño desierto y una llanura extensa. También cuento como en dos horas puedes pasar fácilmente por tres pisos térmicos.
También, me dio ataque de "si ESO ser colombiana, NO quiero ser parte de ESE grupo" cuando salió aquella corriente de "colombianos de bien" y mis queridos compatriotas le votaron tantas veces a Uribe.
Luego salí, me fui para los Buenos Aires y más que tener un reforzamiento de colombianidad, obtuve una sensación de Latinoamericanidad (existe tal palabra?). Sentí que hacía mucho más parte de ese grupo de personas de todas partes de Latino América que andaban en el mismo plan que yo, que con el resto de cohabitantes de mi país. Además, percibí alguna característica Colombiana que me pareció espantosa: la creencia que todo es putamente difícil y, antes siquiera de empezar, encontrar ochenta obstáculos insalvables. Es que es una cosa combinada con resignación (y que a veces a mi me suena excusa) que no sé muy bien cómo explicar. Son como creencias arraigadas en demasía de que como "yo no nací rico", "no tengo palancas", "x y y" nunca voy a lograr, (y ni cuando menos intentar) z. Todo en contradicción con aquel maravilloso refrán de "la peor diligencia es la que no se hace". Ahh, y también el afán que nos gastamos... colegio, universidad, trabajo... todo derechito e, incluso, mejor simultáneo. Cualquier tiempo dedicado a cosas que no produzcan un resultado tangible o reutilizable en el futuro son una "pérdida de tiempo" en el sentir general. (Quizá todas estas reacciones más que relacionadas con mi colombianidad, pueden estar relacionadas con el ejemplo de colombiano que es mi padre y su desastrosa interacción con mis decisiones).
Después me fui para Atocha y me bajé en Madrid... y ahí sí que me sentí más latinoaméricana que nunca, y es que, en mi curso de verano estabamos latinoamérica en pleno: Cuba, México, Guatemala, Argentina, Uruguay, Colombia, Perú... todos con legislaciones tan similares y con esa especie de escozor revuelto con admiración que genera la contemplación de opulencias arquitectónicas construídas en la época de la conquista. Además del la indignación compartida cuando nos encontrabamos con algún deje de discriminación sudaca y la alianza espontánea contra el tonto del curso que insistía en justificar y calificar de positivo el "descubrimiento" de América.
Es que tampoco entiendo muy bien, cómo se puede sentir uno orgulloso de hechos en los que su decisión no tuvo arte ni parte. Es que, ala, para mi el orgullo proviene de la acción/ decisión personal directa no por un acaso. Es que tuve tanta decisión acerca del sitio dónde nacería como de la fecha en que lo hice y por ahí no hay mucha gente diciendo que se siente orgullosa de ser escorpión (...)
De todas maneras, al final algo se te queda. En mi caso, más que un amor por mi país, profeso cariño por mi ciudad y luego, doy un salto estructural y me siento en cohesión con Latinoamérica. Por eso, cosas como la marcha lationamericana por la educación que va a ocurrir hoy, me despiertan un poco ese sentido político-social que tanto me escasea.
Por cierto, he hablado todo el tiempo de latinoamérica pero creo que he debido hacerlo de hispanoamérica -es más exacto- porque, hasta dónde he visto por acá, para mi Brasil es (áun) bastante otro mundo.
* De paso, sabían que la RAE no reconoce Lationamérica como palabra? (o yo no sé, y se escribe separado Latino América? o, incluso, América Latina?)
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