miércoles, 26 de enero de 2011

Las tareas nuevas me generan angustia y fascinación (casi por partes iguales). Tengo dificultades para empezar pues, si nunca lo he hecho, cómo saber dónde comenzar?; cómo saber si voy bien encaminada?. Se supone que para eso está el profesor "alumbrándote" el camino, pero no, no siempre funciona... y me genera angustia, mucha.

Yo llamo a esa angustia "crisis de ignorancia" pues se suelen suceder cada que hago algo por primera vez y no tener idea alguna de dónde vengo, para dónde voy, y en qué me sustento... y me angustio y termino comiendo una montana de porquerías y viendo toneladas de televisión. Luego, hablo con alguien, le cuento mis angustias y, al terminar la conversación, suelo ver una ligera luz al final del camino.


y pues bueno, una vez agarro esa luz, es solo comenzar a tirar del hilo (que, usualmente, son millones de lecturas) y logro ver para dónde voy y en qué me sustento (dado que estoy dentro de la academia la sustentación aparece como una parte muy relevante).


y a la ignorancia se suele aunar una auto-crítica despiadada, tengo el infortunio (o la ventaja) de saber-creer que no todo lo que sale de mi cabeza es "espectacular" (como solía calificar un amigo sus propias creaciones) y entonces, se duplica mi angustia "debería enviar esto al basurero"?... creo es una mezcla de un mínimo de conocimiento con un algo de inseguridad, pues suele mejorar con una crítica positiva o el sustento en un argumento de autoridad.


y sí, este post es para hacer consciente que siempre me pasa esto y que sí, que alguna coreografía buena saldrá de mi cabeza... es sólo cuestión de tiempo.

2 comentarios:

anattolia dijo...

Explicación de mi post: al violinista le gustan los chicos... c'est la vie.
mua

F. dijo...

jajajaja hay que echarle imaginación pues... si no se sabe cómo empezar...