jueves, 1 de octubre de 2009

debería estar estudiando... pero si no lo escribo, sé que estaré rumiando frases en la cabeza, alternando ideas, sopesando redacciones todo el día... y así no hay mente que logre concentrarse.

ja!... hoy es de esos días en que me observo con un lente crítico desde afuera y veo una niña muy niña, pequeñita muy pequeñita con unas ínfulas de superioridad que ni le caben, que la superan.

El ve lente una niñata malcriada que odia el drama, que se jacta de no hacerlo... y ja!... es la primera reencarnación del drama queen... está cargando con una pataleta de la madona y no logra sacársela de encima. Para controvertirlo, se carga de argumentaciones lógicas y hace todo un discurso al respecto.. dándose la razón, dándole la razón, o simplemente acudiendo a fuerzas externas (diferencias culturales) para explicar la situación.

y, llegados a éste punto, el lente observa una pequeña intelectualoide pretensiosa.. de esas que ella misma escupe y quiere plantarles una bofetada... y, en vez de brillantes ideas, observa filosofía barata... en vez de discusiones filosóficas, ve ahogos en vasos de agua... en vez de literarios escritos, ve ladrillos.

y en vez de orgullosamente prepontente, se siente ridículamente prepotente y se acuerda de Adrian Lebeverkhun (Dr. Faustus), un verdadero genio, que, de genio, despreciaba su propia genialidad... y odia más aún recordar que, eso mismo, se lo dijo ella.. y no puede soportar la idea que ella, haya tenido alguna vez razón en algo. (redundante!!!)

y después de citar al Faustus de Mann, cita a The big band theory, que las personas que se dedican a las artes escénicas necesitan una constante aprobación externa para sentirse bien consigo mismas, y no sabe si sentirse sofisticadamente postmodernista por la mezcla literatura-comedia grinda de tv, o, cretinamente postmodernista por la contradicción que encierra.

Quel desastre!

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