jueves, 12 de junio de 2008

Estoy en prueba de supervivencia. Seis horas ó más antes de que el sueño arribe. En la esquina superior (ahora) izquierda (ya no derecha) de mi cama. Sin internet. Sin teléfono y sin minutos de celular.

Terminé un libro. (La triolgía de New York. Paul Auster)

Tengo un ordenador enfrente. (pero sin internet). Qué hago con él?

Al igual que mis palabras.

Si tengo que ocultar algo, no puedo hablar de nada.

Si no tengo una función no tengo ordenador.

Si no está la parte que quiero de la comida, no como nada.

Las cosas se hacen bien ó no se hacen.

Y punto. Loca Obsesiva. Punto. Psicorígida. Punto. Al igual que tú. Punto.

No puedo hablar de nada.

Sólo digo motete que me suena monstrete y aposar, y manear. También he aprendido letrear y afocar. Incluso acería. Industría del acero. Cómo Acerías Paz del Río. Lo recuerdas? Y tú seguías sin creerme.

Hablé tanto que se descargó el teléfono. Y tú eres para mí. Y yo soy un caballero. Y no quiero ahora al hombre que alguna vez me gustó. Qué me lo ha dicho el viento!.

Dos semanas sin clase. Tengo la rutina alterada. Necesito mi rutina. Psicorígida de nuevo. Punto.



Nota posterior: Sobreviví.

1 comentario:

Josefa dijo...

hablar sin hablar es un comienzo
abrazos