entre tanto.. yo.. duermo, exigencias del clima, por lo pronto, no debo atender a ninguna otra... los ojos acusadores .. a esos me gusta darles desconcierto... que esperan un "Doctor" asustadizo, tambaleante... pues bien, que encuentren un firme "hola", eso sí, obsequiado con una sonrisa... y no hay zapatos, tan sólo tennis.. tennis de colores escandalosos, los hay azules, rojos, negro descolorido, blanco sucio, morado mancillado, rosado miráme y amarillo nuevo... amarillo nuevo? sí? sobrevivieron a las críticas fraternales, acerbas por cierto... hacen ruido verdad? los demás.. cuando no los quieres... mañana... mañana voy a escuchar, así que lo silencios vienen bien...
No te pierdas antes de encontrar tus letras, tú nombre, tú?... la búsqueda partió del idioma más conocido, navegó a aquellos relativamente extraños, me posé en el antiguo, algo me dijo que debía encontrarlo ahí... todavía es posible migrar a los imaginarios... al idioma gato de recién levantada mm? m-m, mmmmmmmm... pero, no, los tres bastoncillos de las "m" no son mis favoritos...
conocimiento por correspondencia.punto.
y me voy en Lucrecia.
No te pierdas antes de encontrar tus letras, tú nombre, tú?... la búsqueda partió del idioma más conocido, navegó a aquellos relativamente extraños, me posé en el antiguo, algo me dijo que debía encontrarlo ahí... todavía es posible migrar a los imaginarios... al idioma gato de recién levantada mm? m-m, mmmmmmmm... pero, no, los tres bastoncillos de las "m" no son mis favoritos...
conocimiento por correspondencia.punto.
y me voy en Lucrecia.
1 comentario:
Despierta ya, que te quiero dar un beso.
Creo que he de perderme inevitablemente, al menos esta noche, pero aquí, en este laberinto de árboles en otoño. Tal vez porque es el único lugar en el que soporto estar en este momento, aunque no me pertenezca, aunque haya llegado sin indicaciones y me haya quedado sin ser invitada.
Yo usé los míos amarillos esta semana. Todos los que me conocen y me quieren piensan que a mi edad ya no debo usarlos. No sólo los amarillos; los rojos, los grises, los azules y los negros. Y yo sólo quiero más. Quiero rosados, morados, verdes, naranja, otros negros, otros grises, de muchos colores. Y no me puedo imaginar usando algo diferente.
Ya estoy en casa. ¿Casa?. Mi casa no es como la tuya. No tiene papá, mamá y hermana. Y no te tiene a ti. Mi casa no es mi casa. Mi casa, realmente, está en el corazón de un puñado de personas. No son muchas. Un par acá, otro par a unos cuantos kilómetros.
He de confesar que cuando me despido de ellas, me siento huérfana, como me siento ahorita mismo.
Hace un par de días una idea me ha estado rondando la cabeza. Quisiera buscar una esquina medianamente conocida de esta fría ciudad y dejarte algo allí, algo de mí para ti, aunque no sé si irías por él. No sé si cuando vayas todavía esté allí. No sé si se te haga ridículo. En conclusión, no sé.
Despierta ya.
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