
En la "mente"hay varios tipos de ideas; algunas que rondan atropelladamente, incoherentes, invisibles o mínimamente concientes, no se dejan "ver"por lo tanto no suelen ser exteriorizadas. Las hay esquivas que se aparecen claras, concretas y, al comunicarlas, se transforman en las del tipo anterior (haciéndonos pasar ratos penosos ante el público o interminables ante el PC tratando de capturarlas), otras tipo embudo... inicialmente grandes extensas, complejas que milagrosamente al expresarlas se contraen y logran ser concretadas claramente (me encanta este tipo, son especialmente útiles cuando de trabajar de afán se trata). Estan las fugitivas, salen de tu mente sin permitir ninguna clase de control previo; las atoradas, son claras, expresables, muchas veces antiguas pero al salir se atoran y requieren de presión externa para lograr pasar hasta provocadoras- aquellas que te hacen decir la tengo en la punta de la lengua-
Las hay de todos los colores negras, tristes pero elegantes reflejan dolores hermosos... grises (ni fu ni fa, poco trascendentales pueden expresarse o no sin que el mundo sea cambiado por ello), en degradé empiezan intensamente y al final se diluyen, o comienzan difuminafas y pueden llegar a atorarse, blancas -inocuas-, rosas- muy muy gays (léase cursi)- púrpura (románticas, eróticas) floripepiadas - mas raras que un perroo a rayas, no intentes entenderlas-
Tengo ideas de todos esos tipos y mas, pero, por lo general mis ideas vagan difusas en mi mente y hasta que no la expreso de alguna manera no existen totalmente. Tiendo a oralizar todo, es mi mejor método para comprender pero suele tener inconvenientes de modo, tiempo, lugar y compañía. Hablo mucho, hablo sola y hablo con las cosas. Le digo a mi violín mi niño, a los esferos que no se caigan y peleo con el calentador.
Hablar aunque es la forma mas rápida de exteriorizar no es 100% efectiva porque se cuela un porcentaje de ideas fugitivas que después de dichas, poco recuerdo.
Mas eficaz, pero mas lento resulta escribir, también lo hago, no por montones. Depende del estado de ánimo y del estado de soledad en que me encuentre, a mayor compañía menos escritura.
Es útil, obligatoriamente la idea debe estar clara, o aclararse por el camino para poderse plasmar coherentemente, el hecho de revisar redacción y ortografía elimina el riesgo de ideas escurridizas.
Por último, a veces no hay mejor manera de expresar que un gesto: una mirada de odio, una carcajada, unos ojos incrédulos... no requieren explicación y son sinceros, son efímeros no pueden ser atrapados en el tiempo pero pueden agarrar más que una centena de palabras.
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